Casa de lujo en Marbella | Derroche de glamour

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Como salida de una superproducción de Hollywood, esta casa marbellí, espectacular en espacios y volúmenes, es todo glamour.

Para la propietaria de esta casa, Macarena Mendoza, el mayor lujo de la decoración es el espacio. Una máxima que se aprecia en su vivienda al primer golpe de vista.

Ayudada por la arquitecta Noelia Peña y la paisajista Laura Pou, volcó toda su inspiración y su filosofía decorativa en una sucesión de espacios conectados donde materiales como el cemento pulido y el acero crean el escenario perfecto para que los muebles desplieguen su fuerte personalidad.

La mayoría de las piezas proceden de la tienda que Macarena tiene en San Pedro de Alcántara, El Trastero de Macarena. La planta baja de la casa se reservó para una impresionante estancia con claro espíritu de loft que aúna el gran salón a dos alturas, el comedor y la cocina. La pieza central, que atrae de inmediato todas las miradas, es la espectacular escalera en curva.

Digna de una superproducción clásica de Hollywood, supone no sólo la vía de acceso a la planta superior sino también un importante elemento separador de salón y cocina. Imponente y fastuosa, parece levitar mágicamente en el aire. Se remató en el mismo cemento pulido del suelo para integrarla. La barandilla que la recorre está inspirada en la repetición de círculos del papel que viste las paredes, una de las últimas creaciones de Ulf Moritz.

En el salón, varios ambientes diferenciados marcan un atractivo juego de volúmenes: en torno a la chimenea, butacas redondeadas estilo años 60; en la zona de estar, una chaise longue tapizada en blanco, acompañada por una mesa antigua decapada con patas estilo Imperio y un original sillón de chapa moldeada.

La cocina, vestida de acero y cemento pulido, no renuncia a guiños simpáticos como los taburetes cromados en rojo eléctrico o las delicadas lámparas de techo estampadas con rosas plateadas.

En la planta superior, una pasarela de hierro con barandilla de cristal conduce al dormitorio. Una estancia decorada sin miedo al color. El suelo negro, las paredes rojas y el techo morado provocan la sensación de hallarse dentro de una caja china lacada. Los muebles están escogidos para potenciar esta imagen: un tablero forrado en piel como estructura de cama, mesillas negras de metal anodizado y sobre de cristal al ácido, un aparador de inspiración china y grabados orientales en las paredes.

El cuarto de baño principal, integrado en el dormitorio, no pierde ni un ápice de energía cromática. Al trío de color protagonista en el dormitorio, negro, rojo y morado, se incorpora el vibrante turquesa que reviste el exterior de la bañera, cuyas patas están acabadas en pan de plata.

El resultado es una suerte de escenario teatral y excesivo que acentúa con rotundidad la esencia de esta casa.

  •  Escalera protagonista. El cemento pulido del suelo encuentra su continuación en la glamourosa escalera, pieza central del gran salón y separadora de ambientes. La barandilla reproduce las formas curvas del papel pintado de Ulf Moritz de las paredes.

 

  • Rectas y curvas. En torno a una chimenea de líneas rectas se acomodan dos asientos redondos de plástico estilo años 60, producidas para El Trastero de Macarena, y una mesa auxiliar de acero en forma de cubo, de Natura Accent. La butaca grande está realizada en chapa moldeada por un artesano francés.

 

  • El triunfo del cristal. Las cristaleras a doble altura proporcionan gran cantidad de luz natural para destacar el mobiliario. La chaise longue, tapizada en loneta blanca de Ascensión La Torre, acompaña a una mesa antigua decapada. La lámpara de acero está inspirada en el modelo Arco de Castiglioni.

 

  • Espíritu industrial. Los revestimientos utilizados en el salón, cemento pulido y papel pintado, se repiten en la cocina, aportando uniformidad a todo el espacio. La fuerza del acero marca el espíritu industrial del mobiliario, que cuenta con una espectacular isla central.

 

  • Blanco sobre malva. La pintura con efecto lavado que se ha utilizado en las paredes crea el fondo perfecto para que destaque el blanco impoluto del mantel que viste la mesa de comedor y las sillas de inspiración años 60. El toque original lo pone la lámpara de techo con pantallas blancas y cristales azules.

 

  • Rojo eléctrico. La uniformidad del acero, protagonista indiscutible de esta cocina diseñada a medida, se rompe por el rojo eléctrico del esmalte de los originales taburetes. Sobre la mesa, prolongación de la isla, dos delicadas lámparas cilíndricas potencian el efecto metálico de todo el ambiente.

 

  • Lejano oriente. La pasarela metálica que da acceso al dormitorio supone la entrada en un ambiente de clara influencia oriental. Sobre la moqueta morada, se asientan un tablero revestido en piel negra que conforma la estructura de cama, las mesillas de líneas depuradas, con lámparas de cristal de Sia, y una cómoda con cajones. Como detalles destacan los jarrones lacados en rojo y los cuadros japoneses.

 

  • Un baño de color. En el cuarto de baño, integrado en el dormitorio, se convierte en la protagonista del espacio una bañera exenta con porcelana interior en negro y exterior revestido con pintura especial en turquesa, de López Martos. Las lámparas de cristales que la iluminan son de El Trastero de Macarena.

 

 

 






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